En la actualidad, existe un centenar de tipos de cáncer que se extienden en la sociedad como una verdadera pandemia. Pese a su carácter genético, los factores ambientales como el tabaco o la obesidad son claves en su aparición. El especialista Emilio Alba, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), lucha día a día para encontrar una cura para este ´mal´ que se cobra cada año miles de vidas en todo el mundo.
Una de las principales armas en las que se está trabajando es el estudio de la antiangiogénesis, ¿es una ventana abierta a la curación del cáncer? –Es una vía de investigación muy importante. Ya se está utilizando de manera práctica en diversos tipos de tumores. La terapia antiangiogénesis ya se utiliza en tumores de mama, pulmón, colon... Es un avance importante porque actúa de manera distinta a la quimioterapia. Lo que hace es que impide que le llegue sangre, por lo tanto nutrientes y oxígeno, al tumor. Está en desarrollo y es una de las líneas de investigación más importante en cáncer.
La técnica de la antiangiogénesis, en vez de lanzarse a destruir el tumor, busca matarlo de hambre, ¿coincide en esa afirmación? –Sí, en vez de tirar la bomba atómica, se trata de cercar la ciudad. Lo que se pretende es que el tumor muera de inanición.
Pero cada tumor es distinto, ¿se podría aplicar a todos con la misma efectividad? –Es un principio general. En primera instancia se podría aplicar a todos los tumores pero una cosa es lo que funciona en los laboratorios y luego eso hay que probarlo en los pacientes. En el estudio de los pacientes se ha probado que eso ocurre en cáncer de mama, de colon, de riñón... En otros cánceres se está probando pero hay que esperar a los resultados finales de los estudios.
¿El objetivo final sería poder sustituir con otras terapias la quimioterapia y radioterapia? –Ése es el objetivo. Pero tendremos quince años de quimioterapia y radioterapia todavía. ¿Por qué? Porque los fármacos si no es con quimioterapia o radioterapia no funcionan, tiene que estar combinados. Raramente funcionan solos. Entonces, lo que se pretende es reducir también esos efectos secundarios de las técnicas actuales, pero de momento no es el caso.
¿Cree que el estilo de vida – tabaquismo, sedentarismo y sobrepeso – es determinante a la ahora de aumentar el riesgo de cáncer? –Influye muchísimo. El cáncer es una enfermedad ambiental, es decir, es una enfermedad genética en el sentido de que lo que se altera son los genes. Pero los estilos de vidas son fundamentales. Las dos causas aisladas únicas que producen cáncer son dos factores que se podrían evitar fácilmente y que disminuirían la incidencia de cáncer a la mitad. Si la gente no fumara y no tuviera sobrepeso, la incidencia de cáncer sería la mitad de la que hay. De hecho, las dos causas más importantes de cáncer son el hábito tabáquico y el sobrepeso. -De hecho, hay determinados tipos de cáncer como el de tipo oral (amígdalas, cavidad oral) que se originan por el Virus del Papiloma Humano y uno de los principales factores se refieren a las enfermedades venéreas.
Entonces, ¿los hábitos sexuales también influyen en la aparición de un cáncer? –El virus del papiloma humano no sólo se relaciona con el cáncer de cérvix, también con el cáncer de canal anal y también con el de amígdalas y cavidad oral. Es una enfermedad sexual clara. Se ven muchos casos, no es tan frecuente como el de cáncer de mama, pero sí que hay numerosos casos, sobre rodo en personas jóvenes. Son conductas de riesgo, lo que ocurre es que el riesgo se paga en diferentes momentos. Si tienes sobrepeso el riesgo es al final de la vida, a partir de los 50 años, y en lo relacionado con lo vírico se da un poco antes.
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